PATHOS



Somos seres discursivos. Es la característica definitoria de nuestra especie y nuestra principal cualidad y condena. Al margen del discurso, carecemos de herramientas para sobrevivir en una naturaleza que nos sobrepasa en lo meramente físico. Somos el mono desnudo, un bípedo implume sin garras ni colmillos. Nuestra única defensa es la argumentación y la estrategia razonada. 

Aristóteles estableció la base de esa razón discursiva en tres pilares que asentarían los principios de la retórica. El primero de esos cimientos lo constituiría el ETHOS, la capacidad del orador de atraer nuestra atención y de hacer que creamos que sus palabras son sinceras y veraces. Otro estadio vendría dado por el LOGOS, la estructura lógica de lo que el ponente nos cuenta. Pero estas dos secciones del discurso carecen de potencia sin el PATHOS. De nada sirve que alguien nos transmita un mensaje cabal y estructurado si este es incapaz de generarnos un sentimiento. 

PATHOS se convierte, así, en el desencadenante clave de la comunicación mediando entre la presencia de un transmisor y su mensaje, provocando una emoción (sea esta cual sea) en quien lo recibe.

PATHOS es un momento estético, un instante, una luz, una composición. Es una llamada de atención que nos obliga a detenernos y mirar dos veces un paisaje que, de otro modo, nos sería cotidiano y anodino. No es nada especial; es un todo emotivo. Algo desmotivado en tanto que carente de objetivo práctico más allá de la propia emoción del instante observado y que un individuo quiere transmitir a los otros.
Esta muestra que el autor nos propone constituye una ofrenda de emociones personales experimentadas en el momento de captar cada escena fotografiada. Dependerá de la disposición y ánimo de quien las observa que esa afectación originaria sea recibida o no. En cualquier caso, «toda palabra es un prejuicio» y hay que enfrentarse a esta serie de imágenes con el despropósito de observar y percibir sin buscar más argumentación ni resultado que la contemplación compartida de un momento. Pasen y vean.

Nuria Galicia Pérez

Alejandro, autor de esta exposición, me habló en una ocasión, refiriéndose a la fotografía, igual que el protagonista del relato «La aventura de un fotógrafo» de Italo Calvino. Me dijo que solía sacar fotografías porque disponía de una memoria limitada y necesitaba hacerlas para recordar algunos momentos que, de lo contrario, se perderían en el limbo. Lo relacioné inmediatamente con Antonino Paraggi, quien en el citado cuento exageraba sosteniendo que solo se puede vivir si construyes recuerdos a través de la fotografía, ya que todo aquello de lo que no se toman imágenes se olvida o se transforma.

Ambos personajes, uno real y otro de ficción (o al revés) nos ayudan a reflexionar sobre la importancia de captar imágenes imperecederas. Con la fotografía, ese momento ya no puede cuestionarse. Y así ocurre con cada una de las fotografías que componen esta exposición, cuyo valor, ya anticipado con el título, reside en la seducción.

Detrás de cada instantánea, Antoraz nos introduce en una historia. Cada fotografía luce plena de interrogantes, de contrastes dentro de la realidad, una princesita de ojos azules, una bruja y un mago pensando nubes, un barco que no puede navegar o mi preferida, donde ocurre tanto a la vez que resulta imposible encajar las piezas.

Si es verdad que quien observe cada fotografía de PATHOS descubrirá una historia, nunca se sabrá, pero lo único cierto es que Antonino, digo Antoraz, al disponer de imágenes, nunca olvidará ni transformará cada historia de esta exposición. 

David Rodríguez Gómez
biógrafo oficial de Alejandro Antoraz Alonso



#tevasallevaruntorto



Selección de 36 fotografías realizadas con el móvil durante los últimos 3 años.
(marzo 2014- marzo 2017)
Son fotografías realizadas de forma furtiva, a personas por la calle en situaciones cotidianas y vulgares, hasta el punto de hacerlas muchas veces sin mirar, a la manera de Joan Colom.
El título de la serie es una etiqueta habitual entre algunas de las personas que siguen mi cuenta en Instagram, donde son publicadas, y que consideran que este ejercicio me expone a ser reprendido en cualquier momento.
Si bien es cierto que no pido permiso para tomar estas instantáneas, lejos de querer ridiculizar a los sujetos fotografiados, encuentro en ellos brillos de extraordinaria humanidad.

www.alejantoraz.com
www.instagram.com/alejantoraz_foto/

Fotografías: Alejandro Antoraz Alonso
Música: "Wedding-Cocek" - Goran Bregović

Alguien dijo tu nombre

Ilustraciones seleccionadas para el poemario de José Gutiérrez Román titulado Alguien dijo tu nombre, publicado por la Junta de Castilla y León dentro del programa de Premios de ArteJoven 2005.